El 10 de marzo de 1952 un golpe de Estado comandado por el general Fulgencio Batista derrocó al presidente democrático Carlos Prío Socarrás.
No obstante el escandaloso nivel de corrupción y violación de derechos humanos hizo que comience a gestarse un grupo partidario opositor para desplazar a Batista: el Movimiento 26 de Julio, de ideología básicamente nacionalista-anticomunista.
El 25 de noviembre de 1956, ese grupo de guerrilleros (entre los que se destacaban Fidel y Raúl Castro y El Che) partieron desde México hacia Cuba. Al llegar, el Ejército les había preparado una emboscada en Alegría de Pío y gran parte murió en combate.
La historia oficial habla de "doce" sobrevivientes, de los 82 guerrilleros que desembarcaron en Cuba que se restablecieron en Sierra Maestra. Una vez organizados, el Movimiento 26 de Julio se constituyó en todo el país con el fin de apoyar a la guerrilla. En ese lugar, Guevara actuó como médico y combatiente.
En ese tiempo quedó demostrada la frialdad de su personalidad, ya que su acérrimo desprecio por los traidores hizo que debiera ejecutar él mismo a algunos guerrilleros díscolos.
La popularidad de Fidel Castro iba creciendo a través de la utilización de la prensa y eso iba creando adeptos.
Para fines de mayo el ejército guerrillero había crecido a 128 combatientes bien armados y entrenados. El Che estaba a cargo atender a los heridos y de a poco fue profundizando su capacidad de mando y disciplina. Por eso, Fidel Castro lo designó Comandante, dejándolo al mando de la Segunda Columna que debía detectar y ajusticiar a espías e infiltrados.
El ejército de Batista quería desgastar a los guerrilleros que sólo contaban con 280 hombres, contra los 10.000 soldados y por eso preparaba diferentes ofensivas. Sin embargo fueron incapaces de acorralarlos. La debilidad del gobierno se hizo evidente y Fidel Castro expandió la guerra al resto de Cuba.
El gobierno de Batista se vio terminado con la toma del tren blindado en Santa Clara. Una vez en el poder, Fidel siguió como Comandante en jefe de las fuerzas armadas, constituyéndose como dato una comisión depuradora que quería terminar con los llamados criminales de guerra. El Che desempeñó funciones clave, entre ellas Director del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, además de representar internacionalmente a Cuba.
Estaba convencido que Estados Unidos no permitiría las reformas económicas y sociales que proponía la revolución. Por esa razón era partidario de radicalizar la revolución para instalar un sistema socialista, prepararse para una confrontación abierta con Estados Unidos, buscar el apoyo de la Unión Soviética y abrir nuevos focos guerrilleros en América Latina para realizar una revolución de alcance continental. El 12 de junio salió en el primero de sus viajes diplomáticos internacionales, con el fin de abrir nuevos mercados para el azúcar, producto fundamental de la economía cubana.
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